Cronología

INTRODUCCIÓN  A  LA  HISTORIA. La Cronología.

1. LA HISTORIA.

La Historia es la ciencia que estudia el pasado del hombre. Pero no es la única ciencia que estudia al ser humano, hay otras muchas que también lo hacen, aunque desde otros puntos de vista. Podemos decir que son ciencias afines, es decir, tienen el mismo objeto de estudio. A todas ellas se les conoce con el nombre de Ciencias Sociales, entre ellas podemos destacar a la Arqueología, Sociología, Política, Economía, Geografía, Derecho, Psicología.... Además, existen otras llamadas auxiliares que prestan sus conocimientos para facilitar el trabajo del historiador (Cronología, Numismática, Paleografía, Epigrafía...).

Para realizar su trabajo, el historiador debe acudir a los testimonios existentes sobre los acontecimientos del pasado, las claves para esclarecer el modo de vida en el pasado son muy diversas: las ruinas de una ciudad desierta, el pecio de un barco hundido en el fondo del océano, un diente desgastado o la lista incompleta de una dinastía real. Estos vestigios constituyen la materia prima para la reconstrucción de la historia de la humanidad. Pueden ser escritos (documentos, cartas, literatura...), no escritos (arquitectura, enterramientos, útiles, pintura, escultura...) y audio-visuales (cine, fotografía, radio...). Con todas estas “pistas” y siguiendo un método de trabajo científico, el historiador tratará de conocer e interpretar el pasado de la forma más objetiva posible.

La Historia tiene su origen en la Grecia Clásica, y se considera el padre de la misma a Herodoto que escribe, entre otras cosas, sobre las “Guerras Médicas”.

2. EL TIEMPO HISTÓRICO.

Para estudiar la Historia resulta fundamental ordenar los acontecimientos desde el punto de vista temporal, la ciencia encargada de esto es la Cronología, a partir de ella podemos “datar” dichos acontecimientos. Las unidades de tiempo más características son:

-Milenio: Periodo de tiempo de mil años. Se contabiliza, antes y después de Cristo (Calendario Cristiano o Gregoriano).

                        M. I d. C.  ⇒  Del año 1 al año 1000 (no 999 ni 1001).

                        M. II d.C.  ⇒  Del año 1001 al año 2000.

                        M. III d.C. ⇒  Del año 2001 al año 3000.

                        M. I a.C.    ⇒  Del año 1000 al 1.

                        M. I a.C.    ⇒  Del año 2000 al 1001.

Nosotros vivimos al comienzo del milenio III d. C. Cada milenio tiene diez siglos, por tanto, el milenio I ocupa del siglo I al siglo X, el II del XI al XX y así sucesivamente. Antes de Cristo es al contrario, el milenio I va del siglo X al I, el II del XX al XI...

Para saber rápidamente a qué milenio pertenece una fecha, se le suma uno al primer dígito, salvo al último año del milenio:

                Año 4 (0004)    ⇒  0 +1 =milenio I         Año 1000    ⇒  1 +0 =milenio I

                Año 35 (0035)  ⇒  0 +1 =milenio I         Año 1001    ⇒  1 +1 =milenio II

                Año 357 (0357) ⇒ 0 +1 =milenio I         Año 2789    ⇒  2 +1 =milenio III

                Año 998 (0998) ⇒ 0 +1 =milenio I         Año 3000    ⇒  3 +0 =milenio III

Para pasar los años a milenios dividimos la cifra de los años entre mil. Por ejemplo, los 4.600.000.000 de años correspondientes a la historia de la Tierra, correspondería a 4.600.000 milenios. Si construyésemos un eje cronológico a escala en el que asignáramos a cada milenio un centímetro, necesitaríamos una línea de 4.600.000 centímetros, o lo que es lo mismo, 46.000 metros (46 kilómetros). Siguiendo esta lógica, los 2.000.000 de años aproximados de antigüedad de la especie humana tan sólo ocuparían 20 metros (ver cuadro cronológico).

-Siglo: periodo de tiempo de cien años. Se contabiliza antes y después de Cristo.

                        S. I d. C.       ⇒  Del  año 1 al 100

                        S. II d. C.      ⇒  Del año 101 al 200

                        S. III d. C.     ⇒  Del año 201 al 300

                        S. XIX d. C.   ⇒ Del año 1801 al 1900

                        S. XLIV d. C. ⇒ Del año 4301 al 4400

            Si son anteriores a Cristo, al contrario. Nosotros nos encontramos al principio del siglo XXI dentro del milenio III.

Para saber rápidamente a qué siglo pertenece una fecha, se le suma uno al primer dígito (o a los dos primeros si se trata de años superiores a mil), salvo al último año del siglo:

Año 4 (004)    ⇒  0 +1 =siglo I        Año 1000  ⇒   10 + 0 =siglo X

Año 35 (035)  ⇒  0 +1 =siglo I        Año 1001  ⇒    10 + 1 =siglo XI

Año 357         ⇒   3 +1 =siglo IV      Año 2789  ⇒   27 + 1 =siglo XXVIII

Año 998         ⇒   9 + 1 =siglo X      Año 3000 ®30 + 0 =siglo XXX

Para pasar los años a siglos, dividimos la cifra entre 100. Por ejemplo, los 4.600.000.000 de años de historia de la Tierra, corresponden a 46.000.000 de siglos.

-Decenio o década: periodo de diez años.

-Lustro: periodo de cinco años.

-Año: Para lograr una división racional del tiempo, desde muy antiguo se  diseñaron diversos calendarios basados en el año solar (periodo de tiempo que tarda la Tierra en realizar su movimiento de traslación, que dura exactamente 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45´5 segundos). El año solar es aproximadamente 6 horas más largo que el año del calendario.

Mes:La subdivisión del año se realizó en meses (número de días necesarios para que la luna circunde la Tierra). El periodo orbital de la Luna es de 27 días, 7 horas y 43,7 minutos (28 días aproximadamente). Su prominencia en el cielo y su ciclo regular de fases han hecho de la Luna una importante influencia cultural desde la antigüedad, tanto en el lenguaje, como en el calendario, el arte o la mitología.

3. CALENDARIOS.      

La medición del tiempo ha sido una constante a lo largo de toda la historia de la humanidad. Los seres humanos siempre han intentado adecuar los ciclos naturales a un registro cronológico que les permitieran saber con la mayor exactitud su situación temporal; tanto dentro del ciclo estacional, como en el largo plazo. El resultado ha sido la existencia de multitud de calendarios más o menos acertados con los que las distintas culturas han encasillado el tiempo, podría afirmarse que hay tantos calendarios como culturas.

Generalmente, estos calendarios han estado basados en fenómenos astronómicos periódicos, como el movimiento de traslación de la Luna alrededor de la Tierra o el movimiento de rotación y traslación de la Tierra. Sin embargo, no existe ninguno que haga coincidir estos periodos naturales con los periodos de los calendarios sin la necesidad de realizar ajustes cada cierto tiempo, algunos de gran complejidad. Sirvan como ejemplo algunos de los más importantes:

3.1. Calendario judío. Procede del antiguo calendario hebreo, su punto de partida es el año 3761 a. C., la fecha de la creación del mundo según se describe en el Antiguo Testamento. El calendario judío es lunisolar, basado en meses lunares de 29 y 30 días alternativamente. Se intercala un mes extra cada tres años, de acuerdo con un ciclo de 19 años.

3.2. Calendario islámico.Es el utilizado en casi todos los países musulmanes. Se calcula a partir del año 622 d. C., el día posterior a la Hégira, o salida de Mahoma de La Meca a Medina. El año islámico consta de 12 meses lunares, no tiene el mismo número de días que el cristiano o gregoriano; cada 33 años musulmanes equivalen a 34 cristianos. Para convertir un año del calendario musulmán al cristiano has de utilizar la siguiente fórmula:

Año cristiano = año musulmán + año musulmán + 622

                                                                         33

            Ejemplo: ¿A qué año cristiano corresponde el 93 musulmán?                                                 

            Año cristiano = 93 + 93  + 622 = 717´8

                                              33

3.3. Calendario cristiano. Nuestro actual calendario procede del calendario juliano, establecido por Julio César en el año 45 a. C. para poner fin a un confuso calendario romano que obligaba a añadir meses y días cada cierto tiempo para coincidir con las estaciones. Pero el año juliano era 11 minutos y 14 segundos más largo que el año solar y produjo una desviación de 10 días hacia el 1582 en el equinoccio de primavera; el Papa Gregorio XIII promulgó un decreto eliminando los diez días e instituyendo un calendario conocido como Calendario Gregoriano. Este recibe también el nombre de Calendario Cristiano, porque emplea el nacimiento de Cristo como punto de partida. Las fechas de la era cristiana son designadas a menudo con las abreviaturas d. C. (después de Cristo) y a. C. (antes de Cristo). El Calendario Gregoriano se fue adoptando lentamente en toda Europa, hoy está vigente en casi todo el mundo.

También en este calendario hay realizar ajustes: como la duración de un año solar (tiempo que utiliza la tierra en dar una vuelta completa alrededor del Sol) es de 365, 5 horas, 48 minutos y 45´5 segundos (365 días y seis horas aproximadamente) y la duración de un año del calendario es de 365 días, hay una diferencia de seis horas aproximadamente cada año, por tanto, cada cuatro años, la diferencia será de 24 horas (aproximadamente un día). Es por esto que cada cuatro años se le añade un día al mes de febrero (año bisiesto).

4.  LA LÍNEA DEL TIEMPO.

Antes de comenzar el estudio de la prehistoria e historia humana, necesitamos tener una idea aproximada sobre algunos de los hechos físicos más significativos (geológicos, climáticos, biológicos…) que se han ido sucediendo en nuestro planeta desde su formación hasta la actualidad. Para ello, haremos un breve recorrido por las eras geológicas intentando obtener una idea aproximada de la situación ecológica de la tierra en cada uno de estos extensos periodos; además, incluiremos los caracteres fundamentales del paleoclima que ha acompañado a este proceso. De esta forma, vamos a darnos cuenta, no solamente de la insignificancia cronológica que representa nuestra historia con respecto a la de la tierra, sino que también, conforme apreciemos las numerosas transformaciones sufridas por el planeta y todos los seres que la habitan, incluido el ser humano, adoptaremos una visión dinámica de nuestro entorno. Esta dinamicidad consiste, desde el punto de vista de esta materia, en entender la historia de la Tierra y los seres vivos como algo en permanente cambio. Por tanto, se debe entender que el contexto natural de nuestra especie ha sido muy cambiante a lo largo de su evolución y que, en consecuencia, su influencia ha sido importantísima en nuestro desarrollo.

4.1. El tiempo geológico.

La mucha antigüedad de la tierra nos obliga a utilizar una escala cronológica de enorme magnitud para dividirla en periodos geológicos  además, no debemos olvidar que utilizaremos cifras sólo aproximadas -según la fuente utilizada pueden variar significativamente y están expuestas a posibles revisiones en función de  hallazgos novedosos-. Estos periodos geológicos o eras se dividen en sistemas geológicos, y estos, a su vez, en pisos:

4.1.1. Precámbrico.Espacio de tiempo de gran duración (90% de los tiempos geológicos) comprendido entre el “nacimiento” de la tierra (4.6001000.000 de años) y el Paleozoico (5701000.000 de años). Apareció la vida (3.8001000.000 de años) y se poblaron los océanos; la conquista de los continentes por los organismos fue más tardía. La aparición de la fotosíntesis y de su subproducto, el oxigeno, modificó profundamente la atmósfera primitiva. A lo largo de esta era hubo una gran actividad orogénica.

 

     

 

          SISTEMAS

 

ARQUEENSE

4.6001000.000

2.5001000.000

 

PROTEROZOICO(medio e inferior)

2.5001000.000

1.0001000.000

 

PROTEROZOICO(superior)

1.0001000.000

   5701000.000

4.1.2. Paleozoico.(5701000.000 de años a 2451000.000 de años). Destaca especialmente la conquista de los continentes por parte de los organismos. Algunos desaparecieron antes de acabar la era, otros sobrevivieron. Las orogénesis Caledoniana y Herciniana aumentaron considerablemente las áreas continentales.

 

 

 

          

 

 

          SISTEMAS

 

         CÁMBRICO

         5701000.000

         5001000.000

 

         ORDOVÍCICO

         5001000.000

         4201000.000

 

         SILÚRICO

         4201000.000

         4001000.000

 

         DEVÓNICO

         4001000.000

         3601000.000

 

         CARBONÍFERO

         3601000.000

         2901000.000

 

         PÉRMICO

         2901000.000

         2451000.000

4.1.3. Mesozoico. (2451000.000 de años a 651000.000  de años). Los sistemas en que se subdivide son el Triásico, Jurásico y Cretácico. En el trascurso de esta era, el Pangea, o continente primitivo, se escindió dando lugar al nacimiento de los océanos Atlántico e Indico. Las masas continentales se desplazan sin cesar hasta formar un supercontinente, y a continuación vuelven a separarse a velocidades muy reducidas de algunos centímetros por siglo; Amasia, será un único continente dentro de unos 100 millones de años, Pangea, se formó hace unos 300, Rodinia hace unos 1.100 y Nuna, hace 1.800.

 

 

           SISTEMAS

 

TRIÁSICO

        2451000.000

        2001000.000

 

JURÁSICO

        2001000.000

        1301000.000

 

CRETÁCICO

        1301000.000

          651000.000

4.1.4. Cenozoico.(651000.000 de años hasta la actualidad): Durante este periodo continua la expansión oceánica iniciada en el Mesozoico. Los animales y plantas prefiguraron el mundo actual. Tras la desaparición de los dinosaurios, es la época de los mamíferos, una de cuyas ramas condujo al ser humano. Comienza la Era Glaciar Cenozoica, se produce un enfriamiento global del planeta (ver glaciaciones). A comienzos de esta era, la orogénesis Alpina dio lugar a la formación de las actuales cordilleras.

 

 

 

 

 

 

  SISTEMAS

CENOZOICO

 

 

 

 

TERCIARIO

 

 

 

PALEÓGENO

 

Paleoceno

651 *

531

 

Eoceno

531

331

 

Oligoceno

331

231

 

 

NEÓGENO

 

Mioceno

231

  5¢51

 

Plioceno

  5¢51

  21

 

 

CUATERNARIO

 

                PLEISTOCENO

  21

  0¢011

 

                HOLOCENO

  0¢011

Act.

*en millones de años

4.2. Las glaciaciones.

Los seres humanos nunca hemos experimentado el clima normal de la Tierra. Durante la mayor parte de sus 4.6001000.000 de años de existencia, el clima ha sido más caluroso y más seco, y el planeta ha estado desprovisto de hielo glaciar. Sólo siete eras glaciares, de una duración media de 501000.000 de años -en total, unos 3501000.000 de años dentro de la totalidad de su historia-, han hecho descender la temperatura del planeta. La humanidad evolucionó al final del más reciente de estos periodos (Era Glaciar Cenozoica).

Cada era, a su vez, comprende varias épocas glaciares. Durante los 651000.000 de años de la actual era glaciar (Cenozoica), se han producido seis épocas glaciares. Cuando comenzó la última (Época Glaciar Pleistocena), hace unos 21000.000 de años (Paleolítico), el avance de los casquetes de hielo señaló el inicio de uno de los periodos más fríos de la Tierra (glaciaciones o edades glaciares). La glaciación más reciente (Würm), precedida y seguida de periodos más cálidos (interglaciares), comenzó hace unos 120.000 años; alcanzó un punto máximo unos 50.000 años más tarde, se moderó lentamente y luego volvió a traer un frío intensísimo hace unos 18.000 años. Durante los últimos 10.000 años (interglaciar Holoceno) aparecieron unos periodos (tres) que hicieron descender las temperaturas por debajo de la media normal mundial de 15ºC, muy aproximadamente. Uno de ellos, conocido como “la Pequeña Edad del Hielo”, tuvo lugar entre los siglos XV y XIX. El ciclo bastante suave que le siguió, concluyó en la década de 1960. En la actualidad experimentamos un nuevo periodo de enfriamiento de la temperatura, aunque esta tendencia puede verse modificada por la actividad humana (“cambio climático”). En los últimos 21000.000, durante la Época Glaciar Pleistocena, se han producido  varias glaciaciones con sus correspondientes periodos intermedios o interglaciares. En la siguiente tabla puede apreciarse gráficamente lo anteriormente dicho. Hay que tener en cuenta que lo representado sólo representa una pequeña parte de la historia del planeta, si sumamos el tiempo total aproximado de estos periodos fríos (501000.000 de años × 7 eras = 3501000.000 de años aproximadamente), y lo restamos al tiempo total de la Tierra (4.6001000.000 de años), la cantidad resultante será de 4.2501000.000 de años. Esta cantidad sería el tiempo en que la Tierra ha tenido un clima más seco y caluroso y, por tanto, ha estado desprovista de hielo glaciar.

Nosotros, como veremos en el gráfico, nos encontramos cronológicamente hablando en pleno interglaciar Holoceno, o dicho de otro modo, estamos en el último periodo interglaciar de la Época Glaciar Pleistocena, última época glaciar de la Era Glaciar Cenozoica. Por otra parte, como veremos más adelante, toda la historia de la humanidad se encuentra dentro de la Época Glaciar Pleistocena (últimos dos millones de años).

Podemos entender ahora la afirmación que se hacía al comienzo de este apartado: “Los seres humanos nunca hemos experimentado el clima normal de la tierra. Durante la mayor parte de sus 4.6001000.000 años de existencia, el clima ha sido más caluroso y más seco, y el planeta ha estado desprovisto de hielo glaciar”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hª TIERRA

1ªERA GLACIAR

 

 

Cada una de estas eras, de unos 501000.000 de años de duración, están divididas a su vez en épocas glaciares y estas, a su vez, en glaciaciones.

2ª ERA

3ª ERA

4ª ERA

5ª ERA

6ª ERA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

7ª ERA

1ª Época glaciar

 

 

 

Cada una a su vez subdividida en glaciaciones y periodos interglaciares.

2ª Época glaciar

3ª Época glaciar

4ª Época glaciar

5ª Época glaciar

 

 

 

 

 

 

ÉPOCA GLACIAR

PLEISTOCENA

(6ª Época glaciar)

Glaciación Donau

21000.000

11500.000

Interglaciar Donau-günz

11500.000

11000.000

Glaciación Günz

11000.000

   900.000

Interglaciar Günz-mindel

   900.000

   600.000

Glaciación Mindel

   600.000

   430.000

Interglaciar Mindel-riss

   430.000

   240.000

Glaciación Riss

   240.000

   180.000

Interglaciar Riss-würm

   180.000

   120.000

Glaciación Würm

   120.000

     10.000

Interglaciar HOLOCENO

     10.000

Actualidad…

5. LOS SERES HUMANOS.

5.1. El problema del origen del ser humano.

Las preguntas sobre el origen del ser humano, han sido una constante a lo largo de la historia, las respuestas, más o menos mediatizadas por la mitología y la religión llegan hasta nuestros días (“principio creacionista”).

Será el pensamiento científico del siglo XIX, con Darwin a la cabeza, quien inicie una nueva y paradigmática etapa con los llamados “principios evolucionistas”.

No obstante, el peso de las teorías evolutivas y su grado de aceptación, presentan una oscilación constante y, en función de nuevos hallazgos, pueden producirse cambios radicales incluso en teorías sólidamente aceptadas. Razón por la cual, tenemos que ser extremadamente cautos en cuanto a la cronología, y no afirmar con rotundidad las interpretaciones existentes hasta la fecha sobre el proceso de hominización.

5.1.1. Proceso de hominización. En general, se entiende por hominización el proceso evolutivo mediante el cual, ciertos géneros de la familia de los Hominoideos, van progresivamente adquiriendo rasgos anatómicos y culturales que son propios y exclusivos de nuestra especie:

            -Bipedismo.

            -Comportamiento social gregario.

            -Dieta omnívora.

            -Desarrollo de la capacidad craneal.

            -Caninos reducidos.

            -Reducción dimorfismo sexual.

            -Desarrollo del pensamiento abstracto y lenguaje.

            -Cultura material.

Aunque parece existir cierto consenso sobre el inicio del proceso hace entre seis y cuatro millones de años por los Australopithecus, no es posible concretar en qué momento puede hablarse de ser humano, sin embargo, cada uno de los taxones, representará un paso más en la conquista del pensamiento, la evolución física corre paralela a la espiritual, técnica y social.

5.1.2. Posición del ser humano en la naturaleza. Los seres humanos pertenecemos a la familia de los “grandes simios” u Hominoideos (tipo Vertebrados, clase Mamíferos, orden Primates y suborden Catarrinos) caracterizados por la braquiación (desplazamiento con ayuda de los brazos con impulsos pendulares) y datados por primera vez en el Mioceno inferior (24-16 millones de años). Esta familia, los Hominoideos, cuenta con cinco géneros (Ardipithecus, Australopithecus, Kenyanthropus, Paranthropus y Homo), estos últimos se subdividen en especies (hábilis, erectus y sapiens) y subespecies (sapiens, neanderthalensis y cromagnon).

Los actuales Hominoideos incluyen a gibones, orangutanes, gorilas, chimpances y a nosotros. Aunque hace unos cinco millones de años las características que distinguían a humanos de simios, ya se habían desarrollado en África, dando paso a los Homínidos, entendiendo por estos a “todas aquellas formas de Hominoideos que están más emparentados con nosotros que con los chimpancés” (Arsuaga J. L.).

5.1.3. Los primeros Homínidos: los Australopithecus. Durante parte del Plioceno y del Pleistoceno (5-1,5 millones de años), la historia evolutiva estará vinculada a los Australopithecus (no pertenecientes al género Homo, aunque probablemente sean sus antepasados). Existieron en África, y dieron lugar a varias especies. Como características comunes pueden destacarse su alimentación vegetal, reducido dimorfismo, bipedismo permanente, estatura inferior a 150 cm., 400 cm3 de capacidad craneal y, desde el punto de vista de la cultura material, su primitiva industria lítica (Australopithecus boisei) y osteodontoquerática (hueso, asta y piezas dentales) asociada (Australopithecus africanus).

Mientras el Australopithecus se adaptaba a las diferentes condiciones ambientales de los lugares que iba colonizando, en la misma África oriental apareció nuestro progenitor por línea directa: el Homo hábilis. No existen pruebas todavía de que los dos géneros estén ligados entre sí por un paso evolutivo; sin embargo, considerando los parecidos anatómicos que se dan entre ambos, es verosímil que este nexo exista.

5.1.4. El genero Homo. Hace aproximadamente entre dos millones y medio y dos millones de años, el inicio de la Epoca Glaciar Pleistocena, provocó una crisis climática (proceso de aridificación y reducción del bosque ecuatorial por la sabana) que dio lugar a la desaparición de muchas especies por inadaptación. Sin embargo dos géneros se adaptaron a las nuevas condiciones, los Paranthropus y los Homo. De estos últimos, la especie más antigua es el Homo hábilis (1,9-1,6 millones de años). El Homo hábilis (industria lítica asociada o “Pebble Culture”) es la forma ancestral del Homo. Anatómicamente parecido al Australopithecus, pero con un rasgo que lo separa netamente, el tamaño del cerebro (600 cm3), que marca un cambio de rumbo en la evolución de los homínidos. Posiblemente protagonizó la primera oleada de grupos que salieron de África.

La siguiente especie del género (1,5 millones de años), el Homo erectus (Homo heidelbergensis o anteneandertales europeos), es muy distinta: mayor capacidad craneal (1000 frente a 600), proporciones humanas y escaso dimorfismo. Éste, más alto, más robusto y más inteligente que su predecesor, se difundió en fases sucesivas por el Viejo Mundo, el Cercano y Medio Oriente, la India, Indonesia y Asia Oriental. Desde las zonas mediterráneas y templadas se dirigió hace 400.000 años hacia las áreas frías. Las migraciones tuvieron lugar gradualmente, al ritmo de pocas decenas de kilómetros por cada generación. Durante las glaciaciones, la bajada del nivel marino que hizo emerger parte de los fondos, creó puentes de conexión entre distintos continentes, lo que permitió su colonización. Este homínido aprendió a trabajar la piedra tallándola y obteniendo herramientas de típica forma ovalada, como las puntas de flecha y las hachas que caracterizan el ciclo achelense (bifaces, hendedores, tridros…). Aprendió a usar el fuego para asar la comida y calentarse y produjo, asimismo, las primeras sustancias colorantes.

El ser humano moderno, el Homo sapiens sapiens, se desarrolló a lo largo del Pleistoceno medio (entre 100.000 y 35.000 años)  en África a partir de la evolución del erectus. Los yacimientos también proporcionan las primeras pruebas sobre la capacidad de pensamiento abstracto (riqueza rupestre, enterramientos…). Su volumen craneal alcanzaba los 1400 cm3 y su cultura era mucho más rica. La industria lítica se distingue de periodos anteriores (técnica del “núcleo preparado”), con útiles encajados en hueso o madera fabricados como respuesta a necesidades específicas. Una especie particular, el Homo neanderthalensis, que habitaba Europa y Oriente Próximo, aprendió técnicas más refinadas para tallar la piedra y forjó los ralladores, los raspadores y las puntas hábilmente talladas que constituyen el ciclo musteriense. El culto a los muertos y las sepulturas demuestran el nacimiento paralelo de problemáticas de tipo espiritual. Su máxima difusión se sitúa entre hace 120.000  y 35.000 años.

La ocupación de zonas de distinto clima, vegetación y recursos favoreció la diversificación, apareciendo varios grupos diferenciados tanto en los rasgos somáticos de los individuos como en los usos, las costumbres y las tradiciones de las que , aún hoy, dependen los caracteres étnicos de la poblaciones.

Capaz de comunicarse con el lenguaje, organizó robustas estructuras sociales y de vida, domesticó el perro y otros animales e ideó formas de división del trabajo entre cazadores, recolectores y constructores de instrumentos. En este periodo se estabilizó el grupo familiar como la mejor organización para la defensa y la educación de la prole. Hace aproximadamente 10.000 años comenzó la revolución Neolítica con el descubrimiento de las técnicas agrícolas y de la cría de animales. Desde el año 7.000 a. C. florecieron en el Próximo Oriente las primeras civilizaciones que, con el descubrimiento de los metales y de la escritura, marcaron la transición entre la Prehistoria y la Historia.

5.1.5. La presencia humana en Europa. Los primeros Homínidos del género Homo llegaron de África hace menos de un millón de años, probablemente a través del Estrecho de Gibraltar. Aunque la fecha exacta se desconoce, las aportaciones de los investigadores de Atapuerca, evidencian una primera colonización hace unos 800.000 años (Homo antecessor como representante del erectus), con industrias asociadas muy primitivas.

Entre los 500.000 y 200.000 años aparecen restos de una nueva especie de erectus (Homo heidelbergensis) que utilizaron las primeras hachas y utensilios múltiples (Achelense) que reflejan la necesidad de instrumentos especializados.

Hace unos 100.000 años aparece el Homo sapiens neardentalensis (industria musteriense), primeros humanos que practicaron la inhumación. Desaparecieron hace unos 35.000 años, bien en competencia con una nueva especie, o por mestizaje.

5.2. La Prehistoria.

Se inicia con la aparición de los primeros seres humanos (hominización) hace al menos 21000.000 de años, y finaliza con la aparición de la escritura a finales del IV milenio a. C. (3.300 a. C. aproximadamente). La inexistencia de testimonios escritos hace que su estudio resulte muy complejo. La Prehistoria se ha dividido tradicionalmente en:

 

5.2.1. Paleolítico(paleo = viejo; lítico = piedra). A lo largo de todo este extenso periodo (21000.000 – 10.000 a. C.) el instrumental empleado por el ser humano era principalmente de piedra, aunque también usaban el hueso o la madera, entre otros. No conocían la agricultura ni la ganadería, eran depredadores, se alimentaban de la caza y la recolección de frutos silvestres.

5.2.2. Mesolítico(meso = medio). Está considerado como un periodo de transición del Paleolítico al Neolítico, con una duración aproximada de 2.500 años (10.000 a. C. – 7.500 a. C.)

5.2.3. Neolítico.Es la edad de la “piedra nueva” (pulimento frente a talla). Durante este periodo se produce la aparición de la agricultura, a domesticación del ganado, el inicio de la cerámica, la utilización de instrumentos de piedra pulimentada, la aparición de los primeros poblados con casas edificadas y el inicio del uso de los metales como novedades más destacables. Dentro del arte neolítico destacan los grandes monumentos megalíticos (mega = grande) vinculados, seguramente, a rituales funerarios. Se inicia en el 7.500 aproximadamente en el Próximo Oriente y finaliza con la aparición de la escritura en torno al 3.300 a. C.

5.3. La Historia.

5.3.1. Edad Antigua.Se inicia con la aparición de la escritura y finaliza con la caída del Imperio Romano de occidente a finales del siglo V d. C. En este tiempo se desarrollaron las primeras grandes civilizaciones urbanas, algunas de las cuales, darán lugar a importantes imperios (imperios mesopotámicos, Egipto, Grecia, Roma,…).

5.3.2. Edad Media.Periodo comprendido entre el siglo VI y el siglo XV, su final está marcado por acontecimientos tales como el descubrimiento de América, la invención de la imprenta o la caída de Constantinopla (imperio Bizantino) a manos de los Turcos.

5.3.3. Edad Moderna.Ocupa los siglos XVI, XVII y XVIII y finaliza con la Revolución Francesa.

5.3.4. Edad Contemporánea.Siglos XIX y XX.

Esta información adicional sobre Cronología, no está completada. El motivo de incluirla es para que sirva de referencia cronológica a otras informaciones adicionales. Mi idea es ir completando esta información haciendo especial referencia a los aspectos agropecuarios, consiguiendo de esta manera, además de una referencia cronológica para los distintos aspectos tratados en la página,  realizar de una breve historia de las actividades relacionadas con la agricultura

 

 

ANEXO

 

Nota: Las cifras y las comparaciones con las medidas son sólo aproximadas. El esquema no está construido a escala