Vocabulario. Integración vertical.

Se produce integración vertical cuando una o varias empresas de distintos sectores económicos o productivos se fusionan o son absorbidas por otra. La empresa resultante interviene en parte o la totalidad del proceso que, desde la obtención de la  materia prima, lleva el producto final al consumidor. Por tanto, la empresa se expande por atrás hacia la materia prima, fusionándose o absorbiendo a los proveedores, o hacia adelante, absorbiendo o fusionándose con empresas que controlan las últimas fases del proceso.

Todo proceso productivo consta de varias fases que normalmente son realizadas en distintas fábricas, si estas están integradas verticalmente pueden pertenecer a una única empresa; por ejemplo, una empresa textil, puede controlar todo el proceso si es dueña de las explotaciones agropecuarias donde se obtiene la materia prima (lana, algodón…), de las fábricas donde se transforma en hilo, paños y ropa, y de los centros comerciales que ofertan las prendas al consumidor. En este caso, la empresa controla todas las fases, la integración es total.

Un ejemplo real lo proporcionan las diez empresas que controlan en España el 60% de la producción de pollos donde destaca sobremanera SADA –división avícola de la multinacional Nutreco-, con un 25% del total; se trata de compañías integradoras que gestionan y administran todo el proceso productivo del pollo de carne, menos el lugar donde se crían los pollos, lo ponen todo, desde las incubadoras y los pollitos, hasta la asistencia veterinaria, los piensos, el procesamiento, la distribución, la comercialización, y el resto de los elementos necesarios para el control total del proceso. En este caso puede establecerse cierto paralelismo entre los avicultores particulares que ponen su trabajo y su local, y venden su producto –el pollo- a las referidas empresas, y los olivicultores, que con su trabajo y su explotación proporcionan aceite a las  comercializadoras. 

En el ámbito oleícola, la obtención de la aceituna es realizada generalmente por empresas individuales, raramente se produce integración horizontal entre los propietarios de las explotaciones ni las empresas mercantiles se expanden hacia atrás buscando la autosuficiencia en concepto de materia prima; no obstante, existen intentos por parte de algunas grandes superficies comerciales de proveerse, total o parcialmente, de aceite a través de explotaciones propias, en cuyo caso, estaríamos hablando de una integración vertical completa, desde la obtención de materia prima hasta la venta del aceite o la aceituna transformados y envasados en los distintos formatos ofertados. El panorama es distinto en lo referido a la molturación, en este caso, salvo en algunos ejemplos concretos de grandes explotaciones agrarias  que molturan individualmente, lo normal es que esta fase del proceso sea realizada por asociaciones de agricultores o almazaras privadas; en el primer caso puede hablarse de una integración vertical ya que la empresa asociativa controla la obtención de la materia prima y al menos, la primera fase de la transformación, es decir, el aceite a granel; en el segundo caso, en general, los proveedores son distintos de la empresa molturadora. La situación se hace más compleja conforme se avanza en el proceso productivo, raramente los productores-molturadores completan la integración vertical, controlando totalmente el envasado y la comercialización del producto. Solo un pequeño porcentaje del aceite envasado es proporcionado directamente por los productores a las superficies comerciales, siendo prácticamente inexistente la posesión de estas, es decir, de lugares de venta directa, por parte de los olivicultores y sus asociaciones. Por tanto, aunque puede hablarse de un cierto grado de integración vertical, al igual que en la horizontal, resulta del todo insuficiente desde el punto de vista económico-comercial.